DAKOTA
—Ya mamá, no quiero más—protesté alejando la cuchara de ese jarabe concentrado de no sé qué mierda era.
—Ash—protestó ella regresando el jarabe a su lugar—, cariño tienes que tomarte la medicina.
—No sé qué clase de medicina alternativa me estés dando, pero no la necesito y tu nieta tampoco.
—Mi nieta, aw, suena tan lindo—llevó las manos a mi vientre—. Hola mi pequeña Aurora, tan linda, serás tan linda como yo.
—No le digas cosas feas a la bebé.
—Que grosera—Se levantó—. Como sea, le dir