HOLLY
Tomé una ducha deliciosa, caliente, mis músculos se habían relajado mucho; tuve que usar el shampoo de Adam, ahora olía a él.
Para cuando salí, encontré a Cherise en el borde de la cama, tenía varias bolsas a su lado.
Me acerqué, intentando no tropezar con la bata de Adam y secándome el cabello.
—¿Chery?
—Oh, hola, estaba esperándote.
—¿Qué sucede?
—Trate un par de cosas para ti, soy la anfitriona, así que mi de ver es hacerte sentir cómoda.
—No tienes qué…
—Además, quiero agradecerte—me