ADAM
Me quedé perplejo.
Holly forcejaba un poco con mi pans.
—Espera, nena—la abracé contra mi pecho para que se estuviera quieta—. No ahora, estás ebria. No puedo volver a aprovecharme de ti estando borracha, no de nuevo.
—Piensa en esa noche—levantó el rostro— ¿Qué cambiarías de esa noche?
Sus mejillas sonrojadas al igual que su naricita, los ojos brillantes como luceros en la noche, ¿Cómo no caer de nuevo en la tentación?
Trague en seco.
Bajé mis labios hacia los suyos.
—Cambiaría la forma d