ELAXI
Todo sucede en cámara lenta; ni siquiera puedo registrar los gritos de sorpresa de los demás comensales, porque, pese a que mi madre se encargó de estar en una de las mesas más alejadas del resto, no quita el hecho de que todos vean lo sucedido. Ozzian se le abalanza justo cuando llegan los guardias de seguridad y los separan, o al menos a él, porque Nathan no hace nada en su contra.
—No la vuelvas a tocar —escupe Ozzi—. No, jamás la vuelvas a mirar.
Nathan parece molesto cuando se levanta, pasando su dedo pulgar sobre la sangre que brota de su boca, pero al levantar la mirada, noto que algo esconde. Tal vez nunca me amó, pero lo sigo conociendo mejor que nadie; algo sucede aquí y lo voy a averiguar.
—Sáquenlo de aquí —demanda mi madre, actuando como si nada hubiese ocurrido, cortando con elegancia su filete de carne.
Miro a mi padre, buscando su ayuda; él solo suspira y chasquea los dedos.
—Suéltenlo —ordena en tono ronco.
Mi madre levanta la mirada y le lanza dagas de fuego po