OZZIAN
La guerra que siento en contra de los Young es más fuerte de lo que imaginé. No debí haber venido, no es por las mierdas que soltó Amira Young, la madre de Ela, ni por la desconfianza que observé en el rostro de Bernat. No, es por el hecho de que sé que ellos tienen razón con respecto a su hija, pero me niego a dejarla. Aunque después de esto, dudo que ella quiera verme de nuevo, y eso es lo que me tiene cabreado hasta la médula.
—Joder —rechino los dientes.
Estoy a las afueras, en un viejo parque donde solía venir con Eder cuando era más pequeño. Me convencía de jugar a los dragones y al balón. Pensar en ello solo desmejora mi ánimo, y ahora no dejo de pensar en una sola persona: Ela.
Ella se ha infiltrado en mi sistema, se ha clavado tan profundo en mi pecho, tanto como el odio que le tengo al mismo tiempo, pero la necesito. Mi cuerpo reclama por el suyo, ella me pertenece, siempre será así, y me voy a asegurar de que ella lo sepa, al igual que el mundo entero.
Mi móvil comie