La ambulancia blindada atravesó las calles de Madrid antes del amanecer, sus luces apagadas y su ruta cuidadosamente planificada para evitar cualquier patrón predecible. Valeria iba en la parte trasera, reclinada en una camilla mientras observaba las dos incubadoras portátiles que contenían a Mateo y Lucas. Los monitores parpedeaban con regularidad tranquilizadora, pero cada pitido la hacía contener el aliento.
Enzo iba a su lado, su mano envolviendo la de ella con una fuerza que bordeaba lo dol