Mundo ficciónIniciar sesiónLa sede de Valeria Montero Atelier olía a café recién hecho y a ese tipo de silencio productivo que solo los espacios recién habitados sabían generar. Valeria observaba el taller desde su escritorio—una pieza de roble macizo que Carmen había insistido en comprar porque "una diseñadora necesita un trono digno"—mientras la luz de marzo se filtraba a través de los ventanales y proyectaba patrones geométricos sobre las mes







