Mundo ficciónIniciar sesiónLa sede de Valeria Montero Atelier ocupaba ahora todo el edificio modernista en Chueca—cinco plantas de ventanales que daban a la calle Fuencarral, techos altos con molduras restauradas, y ese tipo de silencio productivo que solo los espacios donde se creaban imperios sabían generar. Valeria observaba Madrid desde su oficina en el último piso—la ciudad extendiéndose bajo el cielo de octubre con esa claridad que solo el otoño madrileño produc&iacu







