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La luz del lunes se filtraba a través de las cortinas del apartamento con esa suavidad particular que solo las mañanas de finales de noviembre sabían ofrecer. Valeria despertó con la sensación familiar de peso en su vientre, más pronunciado ahora que había alcanzado las veintisiete semanas. Mateo y Lucas se movían con esa energía frenética que había llegado a asociar con las mañanas, sus pequeños cuerpos presionando contra las paredes de su útero como si estuvieran probando los límites de su esp