La primera contracción verdadera llegó como un relámpago que partió su cuerpo en dos. Valeria se dobló sobre sí misma en el sofá, sus manos aferrándose al cojín mientras un grito ahogado escapaba de sus labios. No era como las contracciones de Braxton Hicks que había experimentado durante semanas. Esto era diferente. Esto era real.
—Enzo. —Su voz salió como un susurro roto—. Enzo, algo está mal.
Él apareció desde el estudio en segundos, su rostro transformándose de concentración a alarma pura cu