124
El aroma del café recién hecho se mezclaba con el murmullo discreto de conversaciones mientras Valeria ajustaba la posición de su bolso sobre el respaldo de la silla. La cafetería que Sebastián había elegido resultaba perfecta: íntima sin ser sofocante, con mesas lo suficientemente separadas para permitir una conversación privada. Las plantas colgantes creaban pequeños rincones de privacidad, y la luz natural que entraba por los amplios ventanales suavizaba los rasgos de quienes ocupaban el loca