La aguja deslizaba suavemente entre sus dedos mientras Valeria terminaba los últimos ajustes en el vestido de seda marfil que descansaba sobre el maniquí. Dos meses habían transcurrido desde aquellos días oscuros en el hospital, y su taller en Malasaña había experimentado una transformación que ella misma no esperaba. La colección primavera había sido recibida con un entusiasmo que superó todas sus proyecciones, y los pedidos llegaban de boutiques tanto nacionales como internacionales.
Su barrig