El amanecer en la mansión Sinclair no trajo la paz esperada tras la noche de confesiones. Katie se despertó sola en la inmensa cama, con el rastro del calor de Leonard aún en las sábanas, pero con un vacío frío en el estómago. Se vistió rápidamente, ocultando su secreto tras un vestido de lana holgado, sin saber que en el mundo de Leonard Sinclair, la privacidad era una ilusión que él permitía solo cuando le convenía.
Cuando entró en el comedor, Leonard la esperaba. No estaba en su silla de rue