El ambiente en la mansión Sinclair se había vuelto irrespirable. Tras el hallazgo del cadáver del Dr. Aris en el jardín y la macabra nota de la Matriarca, la seguridad se había multiplicado por diez, pero la verdadera amenaza no estaba fuera de los muros, sino dentro de la mente de Leonard. La revelación de que su propia madre había orquestado su invalidez mediante veneno lo había empujado a un abismo de desconfianza absoluta.
Katie escuchó el clic metálico de la cerradura electrónica de su sui