El Abismo de Moore dejó de ser un refugio para convertirse en una olla a presión de angustia y tecnología punta. La traición de Malcom había rasgado el velo de seguridad que Leonard y Katie habían construido con tanta meticulosidad bajo el océano. En las pantallas de la base submarina, la imagen del pequeño Leo siendo llevado hacia un transbordador de la Matriarca se repetía como una pesadilla en bucle. Leonard, con sus ojos plateados emitiendo un fulgor de mercurio líquido, no perdió tiempo en