La oscuridad del Abismo de Moore no era un vacío, sino una presencia líquida y opresiva que recordaba constantemente a sus habitantes la fragilidad de su existencia. A miles de metros bajo el nivel del mar, en la Fosa de las Marianas, la base submarina vibraba con el murmullo de los reactores de fusión y el eco de los secretos que Leonard y Katie Sinclair habían enterrado allí. Sin embargo, en la superficie, el mundo seguía girando bajo una mentira. Para la humanidad, el "Diablo" y su "Reina" e