La mañana del juicio llegó con un cielo gris que parecía anunciar tormenta. Emilia miró el reloj por enésima vez, incapaz de calmar el latido acelerado en su pecho. Llevaba días cuidando de Lucas, viéndolo recuperar fuerzas con una determinación que la conmovía, pero hoy todo volvía a sentirse frágil.
Aquella audiencia no solo decidiría el destino de Rafaela Brock: era el cierre —o la continuación— de todas las heridas que les había dejado.
Lucas apareció en la puerta del dormitorio del aparta