Las luces de TecnoInv parecían nunca apagarse. A las tres de la mañana, los ascensores seguían zumbando, aunque la mayoría de las oficinas estaban en penumbra. Emilia aguardaba en el vestíbulo junto a Lucas, con la carpeta de pruebas apretada contra el pecho. Cada minuto pesaba como plomo.
El sonido de tacones rápidos anunció la llegada de Sofía Herrera. Su cabello oscuro estaba recogido en una coleta alta; el abrigo de la Policía de Investigaciones le confería autoridad natural. Tras ella entr