La casa Thoberck volvió a llenarse de voces, risas y aromas familiares. No era una celebración ostentosa ni planeada con demasiada anticipación; era de esas reuniones que nacen desde el alivio y la gratitud, desde la necesidad de verse a los ojos y decir lo logramos sin necesidad de palabras.
Lucas había insistido en algo simple: comida hecha en casa, música suave y la gente que realmente importaba.
Emilia observaba la escena desde la cocina, apoyada en el marco de la puerta. Sofía discutía ani