POV: Helena
El olor a pino quemado y salitre se mezclaba en el aire frío del Monte Athos. Llevaba mi ropa de Aleksandar, mis hombros anchos y mi andar pesado, pero por dentro ardía con la conciencia recién tatuada de lo que era: la pieza principal, la Matriarca diseñada. El pequeño símbolo de la luna menguante sobre el martillo, justo debajo de mi clavícula, era una advertencia silenciosa a Dante, y una declaración de guerra personal a Franco.
Mi misión: atraer al Dueño de la Sangre, Dante Bia