POV: Franco
El muelle de Kastoria olía a sal, sangre y la desesperación de un Dueño derrocado. Dante Bianchi estaba inmovilizado, su brazo sangraba profusamente por el tajo limpio del Cincel. Lo había desarmado y atado con las cuerdas de la misma lancha que había usado para llegar. No era un prisionero cualquiera; era la pieza que me faltaba, el Dueño de la Sangre.
Pero antes de asegurar el rehén, tuve que asegurar a mi esposa.
Me acerqué a Helena. La furia en mi pecho no era por Dante, sino p