POV: Franco
El silencio en el salón del convento de Sintra era más pesado que el plomo. La Abadesa, con su rostro austero, había lanzado su ultimátum: abrir el Pergamino ahora, o irnos sin la clave para el Monte Athos
Miré la caja de ébano y titanio que contenía el Pergamino. Era la herencia Moretti, la profecía, la carga que había intentado evitar toda mi vida. Y estaba cerrada. No por un mecanismo de fuerza bruta, sino por un sello espiritual impuesto por mi padre y su hermana, la Abadesa.
—¿