POV: Helena
El silencio del jet privado de Franco era casi tan opresivo como el ruido de la batalla. Las luces de la cabina principal estaban atenuadas. Allí, envueltas en mantas de seda, dormían mis dos Esmeraldas, Elisa y Liana. Dos cuerpos idénticos, cinco años de vida, uno bajo la luz y otro en la sombra. Eran la prueba viva de mi error y de mi redención.
Me senté en el suelo frente a ellas, observando la forma en que Elisa, con naturalidad, había buscado la mano de Liana, como si su alma s