Capítulo 59. La última pieza
El ventilador del techo hacía un zumbido suave que apenas enmascaraba los ruidos del pueblo por la noche: una motocicleta lejana, un perro que ladraba, la puerta de algún vecino cerrándose. En la mesa del hotel, Leiah había desplegado todo como si aquella madera clara pudiera dictarle un orden. Repasaba en su mente con dolor y vergüenza las palabras de Amalia y era doloroso darse cuenta de todo lo que su familia había hecho..
Respiró hondo, mientras se debatía para tomar una decisión. “Devolve