La noche cayó más rápido de lo normal.
O al menos… así lo sintió Lía.
—
El cielo estaba despejado.
La luna comenzaba a elevarse, todavía no en su punto más alto, pero lo suficientemente brillante como para iluminar el borde del bosque con una claridad inquietante.
—
Toda la manada estaba reunida cerca del límite.
No hablaban.
No intervenían.
—
Solo observaban.
—
Porque esto…
no podían hacerlo por ella.
—
Kael estaba ahí.
A unos pasos.
Tenso.
Demasiado.
—
Sus ojos no se apartaban de Lía ni un se