La casa estaba en silencio.
Pero no era un silencio tranquilo.
—
Era denso.
Cargado.
Como si algo invisible estuviera a punto de romperse.
—
Lía cerró la puerta detrás de ella con suavidad.
Sus manos aún temblaban ligeramente… no por miedo.
—
Por lo que había despertado.
—
El bosque no solo la había probado.
La había cambiado.
—
Zyra estaba en calma ahora.
Fuerte.
Presente.
—Ya no pueden negarnos.
—
Lía respiró profundo.
Sintiendo su propio cuerpo distinto.
Más vivo.
Más sensible.
—
Más conecta