El territorio despertó bajo una mañana brillante. Después de tantos días de lluvia implacable y nubarrones grises que mantenían el ambiente denso, el sol parecía haber decidido quedarse. Los rayos dorados atravesaban los ventanales de la mansión, iluminando los pasillos de madera noble y llenando cada rincón de una energía completamente distinta. Una energía que se sentía ligera, casi festiva.
Lía caminaba tranquilamente por el corredor principal con una taza de café caliente entre las manos. T