42. Eres un patan
Indra.
—¡Estaba pensando que podemos ir a los anfibios después de esto!—Emiliano me esperaba ya sobre los escalones de madera donde se estaba quitando el chaleco.
Yo lancé el mío sobre los demás sintiendo la garganta seca.
—Qué te lleve Fausto, voy a descansar—no deje que mi hermano continuara.
Di media vuelta atravesando el camino de piedras, árboles y antorchas lo más rápido que pude para perderme lejos de ellos.
¡Fausto solo estaba jugando conmigo! Y yo no podía diferenciarlo. Que patét