33. Está no es una vida ordinaria
Fausto.
Indra no se presentó físicamente a trabajar el lunes.
Sin embargo los correos llegaron en tiempo y forma a como estaba acostumbrado.
Incluso un repartidor de comida me trajo el desayuno el cual solía pedirle a Indra cuando estaba yo aquí.
Todo por orden de ella.
La curiosidad me embargó cuando le marqué a los dos celulares que sabía que ella tenía. Ambos sonaron hasta que me mandaron a buzón.
¿Por qué quería ahuevo que me contestara? Solo era una mujer más.
Solo fue un beso más.