32. Vainilla y coherencia
Fausto.
Tome fuertemente por la cintura a Indra y ella cerró los ojos.
Aproveché para intentar patear a Cesar, al cual para su mala suerte le di en los huevos. Cesar cayó desprevenido soltando el iPad y maldiciéndome en voz alta mientras se agarraba la entrepierna.
En medio de la ridícula escena Vladimir pudo ver a la niña que tampoco el recordaba de donde diantres lo ubicaba.
El ruso dio media vuelta rápido para marcharse hacia alguna de las camionetas.
Con el principal sospechoso de Indra