11. Mi dulce familia
Indra.
¡Mi papá no estaba en casa y ni siquiera sabía dónde guardaba sus armas para protegernos en este momento!
Alcance mi ventana sin cortinas buscando al de seguro armado intruso.
La luz de una lampara dio contra mis ojos confundiéndome.
—¡Indra ayúdame me quede atorado! —la voz de Emiliano me hizo alzar las cejas aún más sorprendida.
Solté el gancho al reconocer a mi hermano menor colgado entre las ramas como un chango en el árbol que alcanzaba el segundo piso.
—¡Casi me matas del