43. Mi familia
Indra.
Miré a Fausto perderse dentro de la casa de seguridad y solté todo el aire retenido. Tener a Franco en mis brazos me había ayudado a que no se notaran los temblores.
La pequeña hija de Ulises debería tener unos tres o cuatro años. Mireyla se acercó a mí. Nunca olvidaría ningún nombre de la mafia después de todo lo vivido, menos el de la hija de un hombre cercano a Fausto.
Un consejero: Ulises Rodríguez.
—¿Son tus bebés? —me preguntó curiosa la niña cuando Fara se acercó a mí.
—Así