12. Llamada nocturna
Dante.
—He sido el tributo mandado a ver que sigas vivo —dijo el Chino mientras subía las escaleras metálicas hasta el techo del enorme barco, donde yo estaba sentado, a la luz de la luna llena, fumando un cigarro de marihuana.
Desde ahí se veían todas las luces navideñas que venían de mi casa, donde seguramente se estaba llevando a cabo un gran festín de comida hecho por mi hermana.
Jorge, alias el Chino, dejó a mi lado una bolsa de papel con comida que olía deliciosamente apetecible.
—Recalc