Los hospitales, en particular, poseen una quietud nocturna que espanta. Esta ciudad era testigo diario de innumerables encuentros y despedidas. Especialmente en un lugar como el hospital, donde el ciclo de la vida y la muerte se presenta con crudeza.
Paolo comprendía esa sensación demasiado bien. Al recordar aquel disparo que recibió Cristina hace tres años, el pánico residual todavía le venía a la memoria. La vida es demasiado corta, demasiado fugaz. Le aterraba la idea de que, por un simple