Susan se humedeció los labios y abrió los ojos para mirar al chico que se aferraba a ella como un pulpo. No… ya no era un chico.
No sabía en qué momento había ocurrido, pero ahora tenía músculos más definidos y fuertes. Su cuerpo poseía una potencia que no tenía hace cinco años; cada centímetro de su piel le gritaba que había cambiado, que era más poderoso. Ahora no solo podía protegerla, sino darle cualquier cosa que ella deseara.
En ese instante, su corazón dio un vuelco sin previo aviso. Su