Siendo honesta, Cristina sentía envidia. Esa chica tenía una cara perfecta. Aunque la cara actual de Cristina, esculpida por los mejores cirujanos, también podía considerarse perfecta, sabía que tenía "reparaciones". Una taza rota, por muy bien que se pegue, siempre tendrá marcas. Y más si se trata de la cara de una persona.
Aunque a simple vista no se notara ninguna cicatriz, la grieta seguía existiendo en su interior. Cuando lo tenía, no valoraba lo precioso que era. Pero al perderlo, la nost