Tres ligeros golpes resonaron en la habitación de Rosseta. Ella guardó sus costuras en el armario al igual que las herramientas y fue abrir la puerta.
- Hoy cenas con el amo. - dijo Graciela manteniendo una postura amarga y firme, la mujer ni siquiera sonreía un poquito.
Rosseta esperaba su cena como siempre, pero no esperaba bajar a cenar con Albuz.
- Bajo de inmediato. - habló con un tono preocupado de imaginar su presencia tan cercana.
Graciela la miró de arriba a ba