Madame Curie
Rosseta observaba aquella puerta de madera fijamente, estaba nerviosa que no dejaba de tocar sus manos, sabía que al entrar se encontraría con Albuz.

Respiró para darse ánimos y decidió tocar la madera con los nudillos de la mano. Entró como Violeta, en sus cabellos llevaba un pañuelo floral y para cubrir su rostro, el abanico.

Albuz se encontraba revisando un gran libro de pasta gruesa y de color negro, sus ojos negros como la misma oscuridad recorrían cada letra, signo y hasta símbolos, tenía
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