MASSIMO
— Pensé que eras más astuta… ¿En serio creíste que las llaves se cayeron por error?
Su expresión es toda una obra de arte, de esas que son mis favoritas. Las que reflejan tanto miedo que te obligas a apartar la mirada. Así, justo así me mira Sienna.
La mano le tiembla con desenfreno. Entonces, con un breve movimiento de la mía, hago que suelte la daga.
No voy a mentir, estoy algo decepcionado.
— ¿Qué quieres de mí? Déjame ir, por favor… —la última frase le sale como un quejido.
— No pued