29. El gran día
Indra.
Me miré en el enorme espejo de la suite del hotel donde me hospedaba desde hacía dos días.
Después de un exhausto día de exfoliaciones y mascarillas carísimas, una estricta rutina de ejercicio, un hambre voraz disfrazada de ataques de ansiedad y un nuevo volumen en mi masa muscular, me veía mejor que la antigua yo.
Admiré mi vestido de novia. El precioso encaje blanco perla se adhería a mis brazos como si fuera parte de mi piel.
El velo, colocado sobre la gran trenza recogida en mi cabe