28. Las traiciones que más duelen son de amigos
Moscú, Rusia.
Carlota se acomodó el costoso abrigo de piel de oso que ocultaba su provocador vestido negro antes de cruzar, sola, la entrada de la discoteca más infame del país.
Estaba a punto de entrar al infierno... y lo hacía con una terrible sed de venganza.
—¡Lo dijo en serio! ¡Perdió la cabeza por esa puta! ¡Me pegó! ¡Amenazó a César con castigarlo si tú hacías algo el día de su boda! —exclamó Victoria, su amiga, con voz temblorosa a través del celular mientras la rubia abordaba el jet p