27. Dónde pisa el diablo
Culiacán, Sinaloa.
—¡No chingues, Fausto! Dante logró entrar a nuestra casa y a ti te pudo importar menos. ¡Estás más absorto en esa estúpida boda con la cazafortunas! ¡Ella es la ruina de los negocios! —Suspiré al escuchar a Carlota.
Había tenido que venir a Sinaloa después del atentado del Cártel del Infierno contra uno de nuestros laboratorios más delicados.
Lugar donde finalmente explotó la bomba que más había intentando retrasar.
Amenace a Candice y a mi hermana para evitar le dijeran al