14. El purgatorio
Indra.
Dante cubría el entero marco, vestido de ropa militar con pesadas botas de cazador.
Una de sus manos sostenía una máscara de toro con cuernos incluidos.
En la otra las gruesas cadenas que terminaban en unas esposas doradas relucieron hacia mi.
Mi prisión.
Me sentí de pronto demasiado abrumada para procesar algo.
—¿Me extrañaste bonita?— me preguntó burlón Dante caminando hacia mi.
La magna presencia del musculoso diablo fue aterradora para mí.
Dante brusco por naturaleza me jalon