—Entonces lo organizo yo.
Al mediodía, Valeria, con una pequeña maleta, partió junto a Vicente hacia la hacienda.
Durante el trayecto, Vicente la miró un par de veces.
—¿No has hablado con Eduardo recientemente?
Valeria comprendió a qué se refería.
—No.
Aún no tenía el valor de enfrentarse a Eduardo, ni siquiera atreverse a recordar sus palabras de aquella noche. Con el paso del tiempo, había empezado a sentir que todo pudo haber sido un sueño.
Al llegar a la hacienda, apenas Valeria bajó del