“¿Qué es lo que quieres? Dímelo.”
Regina no pudo contener una risa.
No se reía de la arrogancia y presunción de Mónica, sino de que esas palabras...
¡Eran exactamente las mismas, letra por letra, que su despreciable padre había dicho años atrás!
¿Acaso los genes malignos podían transmitirse de manera tan perfecta?
Realmente era una desgracia para la humanidad.
—¿De qué te ríes? —Mónica sentía una irritación profunda—. Habla rápido.
Tenía prisa.
Ya había anochecido; si Andrés regresaba al hospita