Sofía llegó a la sala con el rostro ceniciento, su malestar continuaba, sentía como si tuviera una piedra presionándola sobre el estómago, pero al menos pudo respirar tranquila, cuando descubrió que el cuadro de su boda con Adrián ya no estaba al menos, no a su vista.
—Sofía hermana, Alexander quitó el retrato de Adrián y casi lo rompe. —acuso de forma infantil Lyra a Alexander, y Sofía solo pudo agarrarse la cabeza, pues le estaba martillando.
—Yo se lo pedí Lyra. —dijo en apenas un susurro, y