La vida de Nathaniel se había transformado drásticamente.
El abismo de dolor que la partida de Ethan había abierto en su corazón no había desaparecido, pero la presencia de Isabella había comenzado a llenarlo con una luz inesperada. Se permitió disfrutar de esa nueva conexión, de la risa de Isabella, de la pasión que compartían y de la serenidad que ella le brindaba, creyendo, ingenuamente, en su sinceridad y en su convicción.
Su relación, que había comenzado en las sombras de una noche caótica