La mañana después de su conversación con David, la rutina de campaña de Vance continuó implacable. Discursos, reuniones, la constante presión de la opinión pública, pero a pesar del ritmo frenético, su mente a menudo regresaba a la misteriosa mujer de la gala y a la promesa de su reelección.
Mientras Benjamin Carter le ajustaba la corbata antes de una entrevista matutina, David Hayes se acercó, su rostro denotaba una seriedad inusual. David siempre era el hombre de las malas noticias, y esa vez