La cámara, con su ojo de cristal frío, miraba fijamente a Anastasia. El aire, pesado y gélido, era un recordatorio constante de su cautiverio. Los golpes en el cuerpo de Vance, que estaba sentado en una silla, amordazado y herido, eran un eco que la hacía temblar. El hombre, conocido como Depredador, le dio la señal para hablar, y la voz de Anastasia, que había sido desafiante, se transformó en una mezcla de miedo y de determinación.
—Soy Anastasia Slova, hija de Dmitri Slov. Hace cinco días ca