Los días posteriores a la confrontación con Anastasia fueron un tormento para Nathaniel. La incertidumbre sobre el embarazo de la Primera Dama lo carcomía como una espina clavada en su ya maltrecha psique que amenazaba con derrumbarlo.
La Casa Blanca seguía sumida en el caos mediático, y cada entrevista, cada titular, lo hundía más en el fango de la opinión pública. Desesperado por obtener una confirmación, o una negación convincente, Vance intentaba una y otra vez concertar una nueva reunión c